Kusch y Spengler creen que Occidente elevó la tecnología al rango de religión materialista. Lo grande en Kusch y Spengler es que ambos se dieron cuenta de una verdad: la técnica es una realidad, pero su importancia no es tan fundamental para el desarrollo del hombre y su especie. A menudo le es contraproducente. Como apuntaba Nietzsche -siempre él- la ciencia señala el camino sólo donde puede ser útil.
Qué no se ha dicho ya sobre el nuestro Poema Nacional que pudiéramos decir nosotros. Aquí sólo nos ocuparemos de un detalle: aquello que Fierro dice sobre el caballo. Claro está, que no es un detalle menor pues no se puede pensar al gaucho sin el caballo.
scribimos esperanzados en que este renacer del tango deje de lado, rápidamente, lo prosaico y pueda reconstruir en un sano equilibrio las cuatro patas en que se debe apoyar todo tango genuino: orquesta, cantor, bailarines y milonga, o sea, música armoniosa, cantor acorde, bailarines a ritmo y ambiente apropiado.Cualquiera de ellas que falte o que se sobre estime, hace que esa gran mesa que es el tango y en la que, de una u otra manera, comemos todos los argentinos, se desequilibre.